Soñé que La Latina era un pueblo con mar.
Que los bares de siempre eran tabernas a pie del puerto.
Que entraba y allí me encontraba con viejos amantes, con los hombres de los que me enamoré...
y todo estaba bien.
Soñé que La Latina era un pueblo con mar. Ese lugar donde la palabra respeto se hace realidad.
Soñé que llovía en la playa y me mojaba. Y todo seguía estando bien.
Y los viejos amantes, los hombres de los que me enamoré, venían a decirme que el amor existe, sin peros, sin "a pesar de"... como el soy feliz de Carmen.
Quizás soñé que La Latina era un pueblo con mar porque no digo que no a la pose seductora de este verano en Madrid.
Y porque Madrid me conoce tan bien que sabe que lo único que necesita para terminar de conquistarme es regalarme el mar... allá donde se cruzan los caminos.
Pasa, entra...
...aquí hace menos frío que en la calle. Siempre será un honor recibir nuevas miradas. Y siempre sin llamar.
jueves 17 de julio de 2008
martes 8 de julio de 2008
Flaca.
- Si perdés, me tenés que pagar con algo.
- ¿Con qué?
- Con lo que vos querás.
- ¿Y si gano?
- Te pago yo.
- ¿Con qué?
- ¿Hay límites?
- No.
Ella perdió...o ganó. Porque el pago por ganar y por perder era el mismo.
Y entonces salieron de aquella fiesta en un ático de Tribunal sin necesidad de disimular.
Su casa (la de él) estaba a menos de trescientos metros de allí, y ella seguía sus pasos sin ningún tipo de duda; y los dos se hicieron tres o cuatro preguntas que sirvieron de ubicación; y los dos contestaron al interrogatorio con naturalidad.
Y cuando llegaron a la casa, el preámbulo sólo fue: "¿Estás bien?" y "¿Por qué no me besás?"
Y no se entretuvieron en beber o en fumar. Sólamente jugaron a quedarse desnudos encima de la cama y entonces él confesó: "Me encantó tu rotundo no hay límites", y se enredó en su pelo.
Y ella se manchó con su olor, y le encantó su falta de prisa y su intención anunciada de que no tuviera queja de él ni de aquella noche.
Así que hablaron, follaron, rieron... y ella le aseguró que no iba a tener ninguna queja de aquella noche ni de él.
También callaron, volvieron a hablar y luego quisieron dormir. Pero ella nunca supo dormir en camas extrañas, y él decía que era por el calor.
Entonces ella se dio la vuelta y él le puso la mano en su espalda, le volvió a preguntar si estaba bien, la abrazó, le prestó su brazo y tres posturas diferentes, y al final fue el primero en quedarse dormido. Y ella también se durmió, pero más tarde; y menos tiempo. Y se despertó muy pronto y pudo mirarlo y le pareció muy guapo.
Entonces se vistió, le dio el último beso y se fue. Y justo antes de cerrar la puerta, él abrio los ojos, la buscó con la mirada y comprendió...
- Ciao, flaca.
- ¿Con qué?
- Con lo que vos querás.
- ¿Y si gano?
- Te pago yo.
- ¿Con qué?
- ¿Hay límites?
- No.
Ella perdió...o ganó. Porque el pago por ganar y por perder era el mismo.
Y entonces salieron de aquella fiesta en un ático de Tribunal sin necesidad de disimular.
Su casa (la de él) estaba a menos de trescientos metros de allí, y ella seguía sus pasos sin ningún tipo de duda; y los dos se hicieron tres o cuatro preguntas que sirvieron de ubicación; y los dos contestaron al interrogatorio con naturalidad.
Y cuando llegaron a la casa, el preámbulo sólo fue: "¿Estás bien?" y "¿Por qué no me besás?"
Y no se entretuvieron en beber o en fumar. Sólamente jugaron a quedarse desnudos encima de la cama y entonces él confesó: "Me encantó tu rotundo no hay límites", y se enredó en su pelo.
Y ella se manchó con su olor, y le encantó su falta de prisa y su intención anunciada de que no tuviera queja de él ni de aquella noche.
Así que hablaron, follaron, rieron... y ella le aseguró que no iba a tener ninguna queja de aquella noche ni de él.
También callaron, volvieron a hablar y luego quisieron dormir. Pero ella nunca supo dormir en camas extrañas, y él decía que era por el calor.
Entonces ella se dio la vuelta y él le puso la mano en su espalda, le volvió a preguntar si estaba bien, la abrazó, le prestó su brazo y tres posturas diferentes, y al final fue el primero en quedarse dormido. Y ella también se durmió, pero más tarde; y menos tiempo. Y se despertó muy pronto y pudo mirarlo y le pareció muy guapo.
Entonces se vistió, le dio el último beso y se fue. Y justo antes de cerrar la puerta, él abrio los ojos, la buscó con la mirada y comprendió...
- Ciao, flaca.
miércoles 2 de julio de 2008
Actuaciones en julio.

Dice Galeano que a la voz humana no hay quien la calle. Y que si le tapan la boca, ella sale por los ojos, por las manos, por los poros de la piel... Afortunadamente, siguen existiendo lugares que nos brindan escenarios donde la voz puede estirarse a su antojo para decir, cantar...CONTAR.
Y yo os cuento que, este mes, tengo tres actuaciones, tres nuevas oportunidades de contar cuentos y compartir historias.
Estas son las fechas:
5 de julio (sábado), en el Oeste Celeste, a las 12 de la noche. (Con Carmen y Rebeca de 'Las Hijas de Bernarda')
9 de julio (miércoles), a las 21:00, en Libertad 8. (Con Yolanda Sáez, Federico y Maribel).
25 de julio (viernes), a las 12 de la noche, en el Oeste Celeste. (Con Carmen y Bea de 'Las Hijas de Bernarda')
Y os cuento también el resto de la programación del Oeste Celeste, que 'Las Hijas de Bernarda' tenemos el honor de inaugurar como nuevo lugar donde escuchar cuentos en Madrid:
12 de julio (sábado), a las 12 de la noche: Pili y Bea
19 de julio (sábado), a las 12 de la noche: Rebeca y Carmen.
Os recuerdo las direcciones:
OESTE CELESTE: C/Buenavista, 18. Metro Antón Martín. (A los que vinísteis al estreno de las Hijas de Bernarda, deciros que el Oeste Celeste ya tiene aire acondicionado, así nadie temerá por su vida).
LIBERTAD 8: C/Libertad, 8. Metro Chueca. (A este lugar lo llaman "La Catedral de los cuentos", así que es todo un honor estar dentro de la programación del Libertad)
Besitos a todos y feliz verano...
lunes 16 de junio de 2008
"Las Hijas de Bernarda"...nos estrenamos como grupo.
Que cinco mujeres de armas tomar y caderas prominentes, de locura, de formas que invitan al baile de la insinuación y cabezas que se van persiguiendo el vuelo de una mosca (¿dónde irán?).Que cinco miradas en profundidad de todo aquello que rodea y nos rodea, cinco colores preferidos, cinco maneras distintas, cinco pasados (no) comunes, cinco necesidades (no tan) diferentes, cinco palabras en la punta de la lengua, cinco preocupaciones vitales,cinco recuerdos imborrables...Que cinco pares de pies empezarán el sábado su andadura. Lavapiés destino No Se Sabe...
Este sábado nos estrenamos como grupo de cuentistas, "Las hijas de Bernarda". Por primera vez juntas, y será en el Oeste Celeste (c/Buenavista, 18. Mt Antón Martín), a las 12 de la noche. El precio de la entrada son 3 euros.
Sábado, 21 de junio ...En medio de estos cambios de temperatura que suponen un engaño emocional feo, esa noche algo cambiará de verdad. Allí os esperamos.
Este sábado nos estrenamos como grupo de cuentistas, "Las hijas de Bernarda". Por primera vez juntas, y será en el Oeste Celeste (c/Buenavista, 18. Mt Antón Martín), a las 12 de la noche. El precio de la entrada son 3 euros.
Sábado, 21 de junio ...En medio de estos cambios de temperatura que suponen un engaño emocional feo, esa noche algo cambiará de verdad. Allí os esperamos.
sábado 14 de junio de 2008
La Latina.
La Latina me mata y me crea.
La Latina me mengua y me hace crecer.
La Latina me estorba a veces con sus recuerdos.
La Latina me nace y me renace
con sus besos
y palabras
"...y tu miedo al mar".
La Latina me asombra con sus estrellas de Madrid.
La Latina de adoquines y olor a flores de algún árbol en la calle Segovia.
La Latina cerca de casa
si me quedo sola.
La Latina mejor no te acuerdes de dónde has aparcado el coche.
La Latina y todos sus olores.
La Latina tanta risa
y, a veces, un poco de tristeza.
La Latina tan mía, tan parte de mí ...
La Latina me mengua y me hace crecer.
La Latina me estorba a veces con sus recuerdos.
La Latina me nace y me renace
con sus besos
y palabras
"...y tu miedo al mar".
La Latina me asombra con sus estrellas de Madrid.
La Latina de adoquines y olor a flores de algún árbol en la calle Segovia.
La Latina cerca de casa
si me quedo sola.
La Latina mejor no te acuerdes de dónde has aparcado el coche.
La Latina y todos sus olores.
La Latina tanta risa
y, a veces, un poco de tristeza.
La Latina tan mía, tan parte de mí ...
jueves 5 de junio de 2008
Sólo tengo un argumento.
No es que sea dura, es que tengo miedo.
Pero ya has podido comprobar que se me ablanda enseguida con dos o tres mimos de esos que traes en el bolsillo (de los de verdad).
Y una vez que me acuerdo de cómo era eso, entonces me dejo querer.
Adicta a la locura, adicta al sentimiento...más responsable, sí,
pero, al fin y al cabo, adicta al corazón.
A todo lo que me mueva y me remueva por dentro.
Y hoy tengo un nuevo olor.
Y me gusta.
Sólo tengo ese argumento.
Pero ya has podido comprobar que se me ablanda enseguida con dos o tres mimos de esos que traes en el bolsillo (de los de verdad).
Y una vez que me acuerdo de cómo era eso, entonces me dejo querer.
Adicta a la locura, adicta al sentimiento...más responsable, sí,
pero, al fin y al cabo, adicta al corazón.
A todo lo que me mueva y me remueva por dentro.
Y hoy tengo un nuevo olor.
Y me gusta.
Sólo tengo ese argumento.
martes 27 de mayo de 2008
...de cuentos y (re)cuentos.
Las veces que me han dicho que me quieren.
Las veces que me lo he creído.
Algunas mentiras.
La palabra amor como vocativo.
Veinticinco intenciones de casarse conmigo.
Tres nombres para nuestros hijos.
Los malos modos.
Las buenas costumbres.
Los para siempre.
Los yo nunca.
Y todas las promesas incumplidas.
Las maneras que habéis tenido de nombrarme.
(Mis ojos. Y el pelo.)
Lo raro que parece todo algunos días.
Lo raro que se vuelve todo algunas noches.
Lo absurdo de algunos días, con sus noches.
Varios intentos de olvidarnos de todo y volver a empezar.
Unas diez piedras en las que tropezar dos veces.
Tres olores.
Ciento cincuenta y seis cosas que no entiendo.
Veintisiete frases que no escuché.
Un sueño cumplido con nombre propio.
Tantas veces de no entender a la cabeza.
Y otras tantas de no escuchar al corazón.
Las veces que me lo he creído.
Algunas mentiras.
La palabra amor como vocativo.
Veinticinco intenciones de casarse conmigo.
Tres nombres para nuestros hijos.
Los malos modos.
Las buenas costumbres.
Los para siempre.
Los yo nunca.
Y todas las promesas incumplidas.
Las maneras que habéis tenido de nombrarme.
(Mis ojos. Y el pelo.)
Lo raro que parece todo algunos días.
Lo raro que se vuelve todo algunas noches.
Lo absurdo de algunos días, con sus noches.
Varios intentos de olvidarnos de todo y volver a empezar.
Unas diez piedras en las que tropezar dos veces.
Tres olores.
Ciento cincuenta y seis cosas que no entiendo.
Veintisiete frases que no escuché.
Un sueño cumplido con nombre propio.
Tantas veces de no entender a la cabeza.
Y otras tantas de no escuchar al corazón.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)